¿Cuándo termina realmente el proceso de selección?

Candidato avisado. Ya tenemos la vacante cubierta.

Proceso de Selección finalizado…

Así es como muchas personas piensan dentro de RRHH en algunas organizaciones. Pues cometemos un error cuando cerramos la carpeta, al trasladar el resto del trabajo tan sólo al departamento que prepara la documentación de la nueva persona que se incorpora.

Personalmente creo que un buen proceso de selección, en realidad no finaliza hasta que se mezclan dos fases entrelazadas: por un lado la aportación de la persona de manera impactante a la compañía y por el otro su percepción de importante aprendizaje: en pocas palabras, lo que da con lo que recibe. Ese punto llega al cabo de un tiempo prudencial y solo sucede cuando ambas fases se van haciendo más evidentes. Al entrar en un nuevo proyecto, la persona no sabe del entorno, no conoce a las personas con las que ha de trabajar, no tiene los recursos ni conocimientos de la cultura, de los métodos, de las estrategias o decisiones. Y también sabe que todo su bagaje, su experiencia o su conocimiento profesional han de lidiar con todo eso para que al final sus resultados impacten en el desarrollo de la organización.

Hace poco una amiga me contaba que el día que se incorporaba un compañero a la compañía en la que trabaja, tuvo que volverse a casa a las 2h de llegar a la oficina porque no había nadie que pudiera “estar por él”. Me pregunto qué pensaría yo si me hubiera pasado eso. Seguro que volvería a casa en metro o caminando, con mis auriculares y mi música, pero sería inevitable pensar “¿Dónde me he metido?, ¿Hubiera aceptado si supiera que hay este descontrol y que no dan importancia a estas cosas? Me dijeron que cuidan a las personas…”. Ese primer pensamiento, esa primera percepción, esa primera impresión no se va a repetir. No hay segundas oportunidades para tener primeras impresiones.

¿Qué valor se le da a ese primer día? Si es realmente importante, hay que ocuparse de que la persona no viva de una idea, de un sueño abstracto que construimos durante el proceso de selección y en el que nos encargamos de venderle las lindezas y maravillas que viviría de entrar en nuestra compañía.

La coherencia es una de las grandes faltas en las organizaciones que descuidan este tipo de detalles. Y digo detalles con todo el cariño, porque aunque un detalle pueda parecer algo pequeño o insignificante, es tremendo el efecto que causa y con él se abre un camino que produce unos satisfactorios frutos.

Se nos llena la boca a todos cuando hablamos de Experiencia del Candidato/Empleado. Pero es precisamente la coherencia lo que hace que esa experiencia sea auténtica, honesta, de verdad.

Porque si no es así, ya nos podemos despedir de todo el trabajo hecho hasta ese momento. Tarde o temprano, esta persona conocerá la verdad y el plumero de lo que realmente importa en nuestra organización será lo que se ponga por delante. Por delante de esa persona. Y si eso es lo que descubre, será muy difícil de curar, porque cuando hacemos que alguien sienta que ponemos a las personas en el centro siendo palabras vacías, es imposible que la organización tenga cohesión y que sus personas tengan sentimiento de pertenencia y compromiso.

Es ese compromiso precisamente lo que tanto se anhela, pero no podemos olvidar que va muy ligado al mismo compromiso que desde la organización tenemos que tener con aquellas personas que participan en un proceso de selección, y por supuesto con la que es seleccionada. ¿Qué imagen queremos proyectar en un primer día de trabajo? ¿Qué pensará esa persona si no se cumplen no solo sus expectativas, si no todo aquello que le dijimos que se encontraría? Partimos de la base que hemos seleccionado a alguien inteligente, por lo que creer que no dará importancia a ese DETALLE, es absurdo.

Construir un adecuado proceso de selección conlleva que éste finalice con un buen proceso de On Boarding.

Y tampoco creamos que éste finaliza el primer día que se incorpora alguien. Hay que coordinar un proceso de entrada, puesta en escena, encaje y revisión del mismo. Por lo tanto se trata de una fase más en la que mano a mano con los actores implicados, hay que desarrollar un camino conjunto que constituya la realidad de lo que en esa fase del proceso de selección se gestó como idea en la persona.

¿Creemos acaso que esa persona puede implicarse si en su primer día ve la descoordinación y la falta de organización en un momento clave como ese? Es ciertamente arriesgado.

El valor que aporta una compañía se demuestra cuando arranca de verdad el camino con la persona que se incorpora. Porque hasta entonces es como cuando tienes una cita con alguien con el que te has estado mensajeando. Todo son ideas, conjeturas, expectativas, sueños, promesas… el camino a conocerse de verdad empieza cuando esa primera cita se da. Por lo tanto, hagamos que sea de verdad, que no se caigan los sueños. Si queremos de verdad que esa persona se implique en nuestra organización, si vamos a pedirle que se ponga la camiseta y la sienta, tiene que ser de verdad. Hagamos que ese fichaje sea real, que la persona quiera de verdad ponérsela y la lleve con orgullo. Os imagináis el primer día de un futbolista o de un actor en su primer día de rodaje diciendo “Hola… ¿hay alguien ahí?”

Honestidad, Coherencia, Compromiso. Y no habrá que pedir nada, porque de manera natural habrá conexión entre ambas partes y cuando quedas con alguien que durante los mensajes te ha mostrado su verdad y es también la tuya la que has mostrado, ¿verdad que ese primer día promete?

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% Comentarios (8)

Maribel qué gran verdad.
Las personas no somos maquinas con un botón de on/off Lara trabajar o no.

No somos máquinas que nos compran y nos ponemos a currar.

Si nos cuidan desde el primer día o antes como bien dices vamos a dar resultados más extraordinarios que un simple robot.

Personas felices hacen empresas rentables

Así es David. Me alegro de que te haya gustado y mil gracias por tu comentario!

¡Promete, promete! La empatía es la clave. Gracias por tomarte tan en serio tu trabajo con las personas. Un abrazo.

Maribel García Benítez
Maribel García Benítez

Gracias a ti Jose por comentar! No podría hacerlo de otra manera. La verdad es que creo que es la única manera en la que las relaciones de verdad tienen una consecuencia más fructífera para ambas partes.

Gran post! Que verdad más verdadera Maribel y no puedo estar más de acuerdo contigo en todo, porque cuando un candidato se incorpora a una nueva empresa o proyecto soñado, el proceso de on boarding, es una etapa relevante dentro del proceso de selección del candidato seleccionado.

Me gustaría comparar este momento, con la experiencia que siente una persona como NUEVO CLIENTE de una marca/compañía/organización, por ejemplo en situaciones habituales como cuando contratas un seguro, una línea de móvil o fijo, o incluso cuando compras un producto de gran consumo.
El NUEVO CLIENTE recibe un welcome pack (manual o pack de bienvenida), un recurso que ofrece la marca.

Sería genial que las organizaciones diseñaran y aplicaran best practices en los procesos de selección, para ofrecer una “herramienta de acogida y guía” dirigida a nuevos empleados, que incluya información relevante de sus valores, documentos que ayuden a conseguir el mejor rendimiento, políticas y procesos que rigen la organización, cultura corporativa y que sé espera de ellos. En resumen todos los aspectos que comentas Maribel.

Planteo dos puntos:
1.¿Te imaginas que las marcas sorprendieran a sus empleados al igual que lo hacen para sus clientes o potenciales clientes, medios, presentaciones e influencers entre otros? Sería WOW aplicar este protocolo a los empleados. El resultado sería muy positivo: compromiso, transparencia y adaptación.
2. Hablamos y centramos esfuerzos en mejorar CX, UX, UI y ¿por qué no lo aplicamos en employee experience?

Gracias Isabel! De hecho el CX o EX (Candidate Experience o Employee Experience) ha ido un poco a remolque de MKT en cuanto a lo que comentas. Mejorar las experiencias de los usuarios y clientes ha sido clave para conectar con ellos a través del marketing actual. En RRHH se está viviendo esa transformación y tus dos planteamientos son esenciales para este cambio en el que no podemos volver atrás. Hay que entender que la persona debe estar en el centro, y eso es su experiencia, cómo entra, cómo lo vive, cómo lo siente día a día. Porque ahí está la clave para una buena relación. Efectivamente sería WOW! Y asi será!

Efectivamente todo tiene su proceso, y el ‘proceso de selección’ no iba a ser menos 😉 Su planificación, gestión, inicio y final no siempre es cómo y cuándo creemos y queremos. Genial post genia. Seguiremos aprendiendo de ti y tus posts (;

Muchas gracias Sergio! Me alegro de verte por aquí y de que te haya gustado! Será un placer leer tus aportaciones a los futuros posts!

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