La adrenalina del dinosaurio

¿Y no te aburres haciendo lo mismo desde hace treinta años?

Cuántas veces me habrán hecho esta pregunta… Pero no puedo evitarlo, necesito estímulos constantes, y lo único que se me ocurre responder es: ¿Ya han pasado más de 30 años?

Con todas las cosas que me faltan por hacer en mi empresa, ¡no me va a dar tiempo!

Y así ha sido a lo largo de estos años. Desde que inicié mi aventura empresarial con 17 años, siempre he creído que el sector de la distribución de publicidad sin direccionar en buzones, carece de glamour y dificulta muchísimo la capacidad de atraer talento.

Aun así, siempre me he imaginado trabajando con un equipo con mucho potencial, por eso mi máxima, es hacer de mi empresa un lugar retador y con espíritu de cambio permanente, para hacer lograr que sea algo vivo, en constante evolución… ¡Que sea atractiva!

“Primero divertirse, luego ganar dinero”

Este ha sido mi objetivo desde día 1, y es que para divertirse, hay que volver a empezar constantemente y replantearse todo a diario. Tenemos que pensar diferente, innovar, pensar en alternativas que superar todo lo anterior…  Es del todo imposible retener a clientes, empleados y proveedores, si no eres capaz de motivarles, de hacer de su jornada laboral, un auténtico desafío…

Si hay algo que tengo claro, es que quedarse estancado no es una opción, solo nos lleva al fracaso. Del mismo modo que acción y reacción, son la fórmula que más nos acerca al éxito.

”En mi modus vivendi nunca llegas a alcanzar la meta, siempre hay objetivos satélite. Cuando parece que lo has conseguido, surgen nuevos retos”

Es un camino que parece no tener fin y así es cómo debería ser en la cultura de la empresa del siglo XXI; Todo es mejorable y todo queda obsoleto con el tiempo. Esta filosofía conlleva que tu empresa poco tenga, ni tendrá que ver, con la que existió un quinquenio atrás. Eso es genial ya que siempre que te reinventas, sumas y sigues creciendo.

Es cierto que para algunos profesionales pensarán que llegar a ser agotador, pero si tu objetivo es divertirte sin cambiar de proyecto, la rutina no debe formar parte de tu diccionario mental. Siempre he sido un firme defensor de aquellos que superan toda expectativa. Y con las empresas, me ocurre lo mismo.

Cientos de proyectos tecnológicos surgen a diario, con el fin de que su fundador logre, en la mayoría de los casos, un éxito que le permita volver a empezar con otro proyecto totalmente distinto. Empezar de nuevo, es una sensación realmente estimulante… Al menos lo es para mi.

A mi modo de ver, esta filosofía también la puedes aplicar a una compañía tradicional de largo recorrido. ¿Cómo? Marcando un objetivo a largo plazo y retando al equipo con pequeños objetivos que conducen a la meta y que consiguen que el proyecto se vaya fortaleciendo. Esto permite tener al equipo motivado, con ganas de crecer y de experimentar a diario. 

Trabajar así es una sensación de lo más estimulante. Si además involucras a todo el equipo, entonces tienes pura adrenalina recorriendo las venas de un “dinosaurio”… Si puede llamarse así a un proyecto de 30 años de vida. Es una cuestión de actitud que, en ocasiones incluso por encima de la aptitud, se convierte en una de las herramientas fundamentales para conseguir el éxito en cualquier faceta de la vida.

”No entiendo ningún movimiento empresarial que no esté impregnado de entusiasmo”

Sin ese ingrediente, la receta, por muy buena que sea, no resultará como habíamos imaginado. Seguro. Pero lo realmente importante para estar en continuo proceso de reinvención, es que no sea algo que vive solo en la mente del presidente o en la del comité directivo, sino que anide en el alma de todos y cada uno de los empleados.

La típica frase de: “¿Qué puedo hacer yo para cambiar la empresa?”, delata a una persona, según mi punto de vista, que no tiene esa ilusión por innovar cada día tatuada en su piel, y eso, a mi entender, va a tener difícil cabida en el futuro más cercano de las empresas más prósperas de este país. Me gusta cuando una de las personas que lleva años trabajando conmigo, entra en mi despacho y me dice, “Se me ha ocurrido esta noche que podríamos..” porque es muy posible que de ahí salga un nuevo proyecto para mi y para mi empresa, y eso me permitirá seguir dirigiendo mi compañía sin caer en el hastío de lo predecible.

En mi caso, la tecnología aplicada a un sector históricamente anquilosado en patrones tradicionales, ha sido lo que me ha permitido adentrarme, durante estos más de treinta años, en campos inexplorados para mi sector como: la geolocalización, los seguimientos en tiempo real, el geomarketing, el big data, la microsegmentación de áreas, o la más reciente, la gamificación aplicada al folleto publicitario.

En definitiva, nosotros somos los únicos responsables de nuestros actos y los únicos capaces de cambiar las circunstancias que nos rodean. Pero está claro, que este modo de entender la vida,  conlleva salir de la zona de confort de la empresa. Es algo que valor muchísimo, ahora y siempre, porque creo que es la única forma de lograr que la empresa prospere.

Y como decía, estos son factores que seducen a la gran mayoría de personas y dan sentido a su vida profesional. Solo por eso, ya vale la pena intentarlo.

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% Comentarios (1)

Un ejenplo de altruismo y vitalidad. Una suerte ser amigos.

Como suele decirse, mucha mierda a.igo mio.

Ivan

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