Multiplica el valor de tu tiempo: de la productividad a la happyctividad

La productividad, sin felicidad, tiene fecha de caducidad

Seguro que conoces a alguna persona o equipo que sea productivo (haga mucho), pero no parezca disfrutar de lo que hace. A veces, estamos tan ocupad@s siendo productiv@s, que ni siquiera nos planteamos si estamos dedicando nuestro tiempo y energía a lo que nos hace felices. Lo cierto es, que productividad y felicidad, pueden y deben ir de la mano.

Porque no es lo mismo enfocarnos en “hacer” que en “disfrutar de lo que hacemos”

Vida no hay más que una, y no sabemos cuánto dura. De ahí, la importancia de preguntarnos por la satisfacción de cada cosa que hacemos, y enfocar nuestra energía y tiempo a lo que más valor nos proporcione. Y para ello conviene preguntarse el “para qué” de lo que hacemos – revisar el valor que nos aporta aquello a lo que dedicamos nuestro día – pasando de la productividad a la happyctividad.

Happyctividad = Felicidad x Productividad

Si tu KPI de la happyctividad es negativo, estás a tiempo de darle la vuelta antes de que se note en el rendimiento o salud propios, o de tu equipo.

Y si la fórmula te da un resultado positivo, enhorabuena por ese rendimiento en aumento exponencial, ya que la felicidad y la productividad se retroalimentan mutuamente.

Así, lo más novedoso de esta fórmula es la posibilidad de anticipar problemas futuros de productividad cuando ésta aún es positiva; y es que, por muy alta que sea la productividad, si la felicidad es negativa, la happyctividad lo será también. Del mismo modo, una baja productividad también acaba minando la felicidad de cualquiera.

Lo que vale no es hacer mucho, sino conseguir mucho (para un@ mism@)

Convierte tu tiempo en oro; no des por hecho que ya lo sea

Un billete no deja de ser un papel; lo que le da valor a ese papel es aquello que puedas conseguir con él. Lo mismo ocurre con el tiempo. Es bien distinto 1 minuto de ducha congelada mientras escuchas gritos, que 1 minuto de baño calentito con tu música preferida.

Si hoy te dieran una cantidad relevante de dinero para invertir en Bolsa, imagino que valorarías las distintas opciones para saber cuál podría darte una mayor rentabilidad. Pues bien, la vida te regala cada día 24 horas para que tú decidas en qué invertirlas: ¿las estás usando en aquello que más valor te aporta?

felicidad productividad

¿Qué valoración llevas a cabo cuando decides invertir tu tiempo en algo? 

¿Comparas su beneficio con el de las tareas que dejarás de hacer a cambio? Por ejemplo, cuando acudes a un plan sólo por compromiso, o dedicas más tiempo de la cuenta a las Redes Sociales, o te dejas interrumpir mil y una veces… ¿cuestionas cuánto te aporta eso, comparado con dedicarte tiempo a ti mismo, a un ser querido, o avanzar en eso que siempre acabas sacrificando muy a tu pesar? Es el famoso coste de oportunidad, que muchas veces no tenemos muy en cuenta a la hora de gestionar nuestro tiempo.

¡Ojo! La happyctividad no es incompatible (en absoluto) con hacer cosas por los demás; la pregunta no es “para quién”, si no “para qué” hacemos las cosas – asegurando una alineación con nuestros valores y propósito vital.

¿Comparas su beneficio con el de las tareas que dejarás de hacer a cambio? Por ejemplo, cuando acudes a un plan sólo por compromiso, o dedicas más tiempo de la cuenta a las Redes Sociales, o te dejas interrumpir mil y una veces… ¿cuestionas cuánto te aporta eso, comparado con dedicarte tiempo a ti mismo, a un ser querido, o avanzar en eso que siempre acabas sacrificando muy a tu pesar? Es el famoso coste de oportunidad, que muchas veces no tenemos muy en cuenta a la hora de gestionar nuestro tiempo.

¡Ojo! La happyctividad no es incompatible (en absoluto) con hacer cosas por los demás; la pregunta no es “para quién”, si no “para qué” hacemos las cosas – asegurando una alineación con nuestros valores y propósito vital.

Bróker del tiempo sobre todo en estos 3 casos

No hace falta un análisis exhaustivo del “para qué” de cada cosa que hagas; pero sí te recomiendo empezar a tomar una mayor consciencia en estos 3 casos:

1.Cuando te surja algo que no estuviera en tus planes, ya que te ayudará a ponerlo en valor respecto de lo que tenías pensado hacer y entender el coste de llevarla a cabo. Y si ambas cosas son importantes, cuestiona su urgencia.

Por ejemplo: estás a punto de salir hacia un plan y te llama un cliente para pedirte un cambio urgente en lo que le has entregado. ¿Qué haces? No hay una respuesta correcta a nivel universal. Dependerá del análisis que haga cada persona sobre la importancia y urgencia de cada tarea.

La clave es tomar la decisión acorde con tu brújula, y no sólo con tu reloj.

2.Cuando se trate de una rutina. Porque, a veces, tenemos tanta costumbre de hacer una cierta tarea, y de una manera en concreto, que ni cuestionamos la forma de hacerla, ni la tarea en sí; la cual, quizás dejó de tener sentido hace meses.

Por ejemplo, dedicar los sábados por la mañana (como siempre) a limpiar la casa, cuando te han subido el sueldo y podrías permitirte contratar a alguien para que lo hiciese mientras tú disfrutas de ese rato en algo que te guste más, aunque sea sin dinero en el bolsillo .

3.Cuando lleves ya tiempo con esa tarea y/o estés fuera de plazo. Porque a veces hemos invertido tanto en algo, que ya nos da pena dejar de hacerlo. Sin embargo, puede que su relevancia se haya diluido en el tiempo; en este caso la pregunta sería: ¿la llevarías a cabo si tuvieras que empezarla ahora?

El tiempo que pierdes no vuelve, y es tu responsabilidad usarlo con sentido

Así nos presentaba la happyctividad Cristina en el evento PonteCara de Marzo 2019 en Madrid: https://youtu.be/vFkiL6vmgbo

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